Limpieza y desinfección de maquinaria

Prácticas para la limpieza y desinfección de maquinaria en contacto con alimentos

En la industria alimentaria, la limpieza y desinfección de los equipos son esenciales para prevenir contaminaciones y asegurar la calidad de los productos. Los equipos que están en contacto directo con alimentos deben mantenerse libres de residuos y microorganismos para cumplir con normativas y proteger la salud de los consumidores. Es importante revisar algunas de las mejores prácticas y productos clave para asegurar un ambiente limpio y seguro.

 

  1. Limpieza previa de residuos visibles

Antes de desinfectar, es importante remover cualquier residuo visible en los equipos, como restos de alimentos, grasas o aceites. Este paso facilita la desinfección, eliminando cualquier barrera que podría impedir el contacto directo del desinfectante con la superficie

 

  1. Desmontaje de equipos para una limpieza a fondo

Siempre que sea posible, es recomendable desmontar los equipos para limpiar y desinfectar cada una de sus partes por separado. Esto permite acceder a zonas donde suelen acumularse residuos y microorganismos, pero que no siempre son visibles o fáciles de alcanzar. Desmontar los equipos también ayuda a evitar la contaminación cruzada y asegura que no queden restos de alimentos atrapados en juntas o piezas móviles.

Si se dispone de máquinas lavavajilla industrial, es importante aprovecharla para lavar las piezas desmontables que quepan en la máquina. Estos lavavajillas someten las piezas a temperaturas elevadas, que no solo eliminan los residuos, sino que también garantizan una desinfección eficaz por temperatura

 

  1. Uso de detergentes y desinfectantes adecuados

La selección de productos de limpieza específicos para la industria alimentaria es crucial para asegurar una desinfección efectiva. Existen varios tipos de detergentes desinfectantes en un solo paso que pueden usarse según las necesidades de cada área y tipo de residuos presentes. Lo primero a tener claro es la naturaleza del producto a utilizar:

  • Detergentes alcalinos: Ideales para eliminar residuos grasos, proteicos, hidratos de carbono…eliminan los restos de origen orgánico mientras desinfectan las superficies al mismo tiempo.
  • Detergentes ácidos: Eficaces para remover depósitos minerales e incrustaciones de cal, especialmente en áreas que requieren una limpieza profunda.

Para la desinfección, es importante contar con desinfectantes probados y específicos para entornos industriales y superficies en contacto con alimentos. Los productos de desinfección más comunes incluyen:

  • Amonio cuaternario: Muy efectivo contra bacterias, virus y hongos, con una acción residual que mantiene la superficie desinfectada por más tiempo.
  • Aminas terciarias: Tienen una acción similar al amonio cuaternario y son efectivas contra una amplia gama de microorganismos. Son menos irritantes, ideales para áreas de contacto frecuente. No corroen y su aclarado es muy sencillo.
  • Cloro: Económico y altamente efectivo, aunque su uso debe controlarse debido a su potencial corrosivo y al olor fuerte.
  • Alcohol: Rápido y efectivo, especialmente en superficies pequeñas y de contacto inmediato, aunque tiende a evaporarse rápidamente y no deja efecto residual. Alta capacidad de desinfección pero escaso poder de limpieza.

Cada uno de estos productos debe aplicarse siguiendo las indicaciones y los tiempos de contacto recomendados para maximizar la efectividad.

 

  1. Temperatura y tiempo de contacto

Para que los detergentes desinfectantes, como el amonio cuaternario o las aminas terciarias, actúen con efectividad, es importante mantener el tiempo de contacto adecuado indicado (normalmente de 5 a 15 minutos de actuación como marcan las normas europeas bajo las que se testan) y usar agua caliente en el proceso cuando sea posible, ya que esto ayuda a maximizar su eficacia al acelerar las reacciones químicas y mejorar la eficacia desengrasante de los productos.

 

  1. Frecuencia de limpieza

La frecuencia de limpieza debe adaptarse a la naturaleza de cada operación. Los equipos en contacto con alimentos suelen limpiarse al menos una vez al día, y con mayor frecuencia si se manipulan alimentos altamente perecederos o propensos a contaminaciones.

Es especialmente importante aumentar la frecuencia de limpieza cuando se manipulan alimentos listos para su consumo que no pasarán por tratamientos térmicos posteriores, ya que cualquier contaminante presente en los equipos podría transferirse directamente a los alimentos y representar un riesgo para el consumidor.

 

Por todo ello, implementar una rutina de limpieza y desinfección adecuada, utilizando detergentes desinfectantes como amonio cuaternario, aminas terciarias, cloro y alcohol, asegura la seguridad alimentaria y reduce el riesgo de contaminación. Estas prácticas ayudan a proteger la salud de los consumidores y a mantener la calidad de los productos. Desde Induquim, ponemos a tu disposición la extensa gama de productos y el conocimiento de nuestro departamento comercial para ayudarte a maximizar los resultados de los procesos de limpieza.

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